No sigas las huellas de los antiguos. Busca lo que ellos buscaron. (Haiku de Matsuo Bashoo)

jueves, 8 de agosto de 2013

Clase del 7/8/13

Helena de Troya
Hoy tuvimos una comunidad de indagación muy rica, como era de esperarse. Como habrán visto quienes estuvieron presentes, todo lo que surge de una comunidad de indagación  no tiene comparación con nada y es irrepetible: no hay libro ni resumen ni apuntes que puedan transmitirlo. La comunidad de indagación es para experimentarla, y en cada oportunidad salimos hechos personas nuevas.
No hay apuntes que sacar, porque en realidad cuando nos vamos la cabeza está llena de preguntas, en lugar de respuestas. Pero estas preguntas son lo que nos hace más ricos.
Agradezco además a quienes se quedaron después de clase y me hicieron pensar en temas que surgieron de las discusiones.
Durante la clase se habló, por ejemplo, de la misoginia griega, y cómo la mujer era considerada simplemente un objeto que permitía la procreación. Sin embargo, después de clase se acercaron unos compañeros a cuestionar si esto era tan así, en base a otras lecturas que habían hecho. Y me dieron la chance de revisar alguna bibliografía y plantear, si bien no una respuesta definitiva, sí una apertura a un cuestionamiento más amplio. Lo que hice fue revisar capítulos del libro Paideia, de Jaeger, que será lo que empecemos a tratar en la clase del lunes. La Paideia es la obra más completa que se ha escrito hasta ahora sobre la educación en Grecia. Y allí Jaeger muestra dos extremos en relación a la consideración de las mujeres: una veneración a la mujer en la cultura caballeresca homérica, pero un desprecio a la mujer en la cultura campesina pintada por el otro gran poeta educador de Grecia: Hesíodo.
Transcribo aquí algunos fragmentos de la Paideia para que lo vean:

Sobre las epopeyas homéricas:


La areté propia de la mujer es la hermosura. Esto resulta tan evidente como la valoración del hombre por sus excelencias corporales y espirituales. El culto de la belleza femenina corresponde al tipo de cultura cortesana de todas las edades caballerescas. Pero la mujer no aparece sólo como objeto de la solicitud erótica del hombre, como Helena o Penélope, sino también en su constante posición social y jurídica de señora de la casa. Sus virtudes, en este respecto, son el sentido de la modestia y la destreza en el gobierno de la casa. Penélope es muy alabada por su estricta moralidad y sus cualidades caseras. Aun la pura belleza de Helena, que ha traído ya tantas desventuras sobre Troya, basta para que los ancianos de Troya, ante su sola presencia, se desarmen y atribuyan a los dioses todas sus culpas. En la Odisea aparece Helena, vuelta entretanto a Esparta con su primer marido, como el prototipo de gran dama, modelo de distinguida elegancia y de formas sociales y representación soberanas. Lleva la dirección en el trato con el huésped que empieza con la graciosa referencia a su sorprendente parecido familiar aun antes de que el joven Telemaco le haya sido presentado. Esto revela su superior maestría en el arte. La rueca, sin la cual no es posible concebir a la mujer casera, y que sus sirvientas colocan ante ella cuando entra y toma asiento en la sala de los hombres, es de plata y el huso de oro. Ambos son sólo atributos decorativos de la gran dama.
La posición social de la mujer no ha tenido nunca después, entre los griegos, un lugar tan alto como en el periodo de la caballería homérica. Areté, la esposa del príncipe reacio Alcínoo, es honrada por la gente como una divinidad. Basta su presencia para acabar sus disputas, y determina las decisiones de su marido mediante su intercesión o su consejo. Cuando Odiseo quiere conseguir la ayuda de los feacios para su retorno a Itaca, por consejo de Nausica, no se dirige primeramente a su padre, el rey, sino que se abraza suplicante a las rodillas de la reina, pues su benevolencia es decisiva para la obtención de su súplica. Penélope, desamparada y desvalida, se mueve entre el tropel de los imprudentes pretendientes con una seguridad que revela su convicción de que será tratada con el respeto debido a su persona y a su condición de mujer. La cortesía con que tratan los señores a las mujeres de su condición es producto de una cultura antigua y de una alta educación social. La mujer es atendida y honrada no sólo como un ser útil, como ocurre en el estadio campesino que nos describe Hesíodo, no sólo como madre de los hijos legítimos, como entre la burguesía griega de los tiempos posteriores, sino, sobre todo y principalmente, porque en una estirpe orgullosa de caballeros la mujer puede ser la madre de una generación ilustre. Es la mantenedora y custodia de las más altas costumbres y tradiciones. Esta su dignidad espiritual influye también en la conducta erótica del hombre. En el primer canto de la Odisea, que representa en todo un pensamiento moral más finamente desarrollado que las partes más viejas de la epopeya, hallamos un rasgo de la relación intersexual digno de ser observado. Cuando Euriclea, la vieja sirvienta de confianza de la casa, ilumina con la antorcha al joven Telémaco en su paso hacia el dormitorio, cuenta el poeta brevemente y en tono épico la historia de su vida. El viejo Laertes la adquirió por un precio excepcionalmente alto cuando era una muchacha joven y bella. La tuvo en su casa durante toda su vida y la honró como a su noble esposa, pero en atención a la suya propia no compartió nunca con ella el lecho.
[…]
La más alta ternura e íntimo refinamiento de los sentimientos de un hombre que el destino pone ante una mujer, se manifiesta en el maravilloso diálogo de Odiseo y Nausica, del hombre lleno de experiencia con la muchacha joven e ingenua. Aquí se describe la cultura interior por su valor propio, así como en la cuidadosa descripción que hace el poeta de los jardines reales o de la arquitectura de la casa de Alcinoo o en la complacencia con que se detiene en el raro y melancólico paisaje de la apartada isla de la ninfa Calipso. Esta íntima y profunda civilización es producto del influjo educador de la mujer en una sociedad rudamente masculina, violenta y guerrera. En la más alta, íntima y personal relación del héroe con su diosa Palas Atenea que le guía en sus caminos y nunca le abandona, halla su más hermosa expresión el poder espiritual de inspiración y guía de la mujer.

Y sobre Hesíodo:


Al lado de Homero colocaban los griegos, como su segundo poeta, al beocio Hesíodo. En él se revela una esfera social completamente distinta del mundo de los nobles y su cultura. Especialmente el último de los poemas conservados de Hesíodo y el más arraigado a la tierra, los Erga, ofrece la pintura más vivaz de la vida campesina de la metrópoli al final del siglo VIII y completa, de un modo esencial, la representación de la vida más primitiva del pueblo griego adquirida en el jónico Homero. Homero destaca, con la mayor claridad, el hecho de que toda educación tiene su punto de partida en la formación de un tipo humano noble que surge del cultivo de las cualidades propias de los señores y de los héroes. En Hesíodo se revela la segunda fuente de la cultura: el valor del trabajo.
[…] el mito de Pandora expresa la triste y vulgar creencia, ajena al pensamiento caballeresco, de la mujer como origen de todos los males. No creo que erremos al afirmar que no fue Hesíodo el primero en popularizar estas historias entre los campesinos.
[…]
Pero la burla contra las mujeres y contra el sexo femenino es uno de los motivos más antiguos de la sátira popular en las reuniones públicas. [Tienen lugar] ambos elementos, el denuesto personal y la sátira contra un grupo entero, como las holgazanas e inútiles mujeres.


Vemos aquí, entonces, las dos cosas a la vez: misoginia y veneración a la mujer simultáneamente, ambos transmitidos por medio de la poesía, en una misma época en diferentes ámbitos sociales. Esto nos deja más llenos de interrogantes que respuestas, pero díganme si no valió la pena...

Les deseo un buen fin de semana y nos vemos el lunes.
Helena


lunes, 5 de agosto de 2013

Primera clase de 2013

¡Hola! Saludo nuevamente a quienes están aquí curioseando después de haber venido a clase y a quienes llegaron aquí por la plataforma EVA sin haber ido a clase; si llegaron después de 19 y 30hs y no encontraron a nadie, les pido disculpas!!! Siempre vamos a estar en clase hasta las 20 y30 por lo menos, a veces hasta las 21 hs en punto, dependiendo del tema que estemos dando. Pero hoy fue una presentación de los elementos que se encuentran en la plataforma EVA y este blog, entre los cuales se encuentra la forma de evaluación y los temas a tratar. No hubo más preguntas por parte de los participantes, y entonces dimos por terminado el encuentro de hoy.

Les conté entre otras cosas que las clases funcionarán siguiendo la metodología de la "comunidad de indagación". He aquí una introducción a ésta:



La comunidad de indagación es una metodología educativa sugerida por primera vez por Charles Peirce en el siglo XIX para explicar el progreso de la ciencia. Sostenía que ésta progresa por medio del contacto entre los diferentes científicos que, aportando sus conocimientos parciales, llegan en conjunto a un conocimiento más acabado sobre el que seguir construyendo. En un sentido amplio, la comunidad de indagación se constituye por un grupo de individuos que se involucran en un proceso de exploración para resolver situaciones problemáticas de diversa índole, poniendo acento en el carácter social del conocimiento.
Esta idea fue más tarde tomada por John Dewey para entender ciertas características de la educación, y finalmente Matthew Lipman en la década de 1960 diseñó alrededor de ella un programa de aplicación al aula con su conocido programa de Filosofía para niños. El aprendizaje parte de una narración, para luego centrarse en las experiencias e intereses que en los participantes ha convocado la lectura. En esta tarea, el facilitador no se comporta como “docente” en una posición de autoridad; su función es la de aportar elementos que apoyen esa búsqueda con sensibilidad y cuidado. La metodología se inspira en el diálogo socrático, enriquecido principalmente por la moderna psicología cognitiva (Vygotsky, Bruner, Ausubel), y por los planteamientos de la educación activa y el aprendizaje significativo (Dewey, Freire, Kemmis, Carr).
Llega a ser progresivamente exitosa por medio del desarrollo gradual de la escucha entre los miembros del grupo, que intercambiando puntos de vista van descubriendo juntos una nueva perspectiva de determinados asuntos que les conciernen. La metodología puede ser utilizada para discutir y aprender temáticas diversas, desde cuestiones científicas hasta de orden cotidiano. 
Por eso, si bien por medio de estas facilidades tecnológicas no es crucial venir a clase para poder seguir el curso, yo los invito a que asistan y participen, porque sólo si hay participantes podemos hacer la comunidad de indagación y entonces enriquecer el curso más allá de lo que yo misma imagino hoy día. Los temas a tratar en una comunidad de indagación son insospechados, porque surgen de todos y cada uno de ustedes. Ya se estarán preguntando cómo será... ya veremos entre todos...

Si quieren comunicarse por medio de este blog y no  están seguros sobre cómo publicar comentarios, hagan click aquí, y sigan las instrucciones. ¡Espero muchas señales de que están ahí siguiendo el curso!

Los espero el miércoles con los artículos de Cucuzza y Santoni indicados en la plataforma EVA.
Saludos y buen comienzo del semestre.
Helena

Bienvenidos al curso 2013


Este año, el curso se dictará los lunes y miércoles de 18 a 21hs, comenzando este lunes 5 de agosto.
Los espero.
Este blog servirá para los aspectos menos académicos y más anecdóticos del curso, donde compartiremos noticias, materiales de apoyo e intercambios filosóficos "de boliche" que hayan surgido en la clase. Para que nadie se pierda de la relación que vamos construyendo dentro del grupo, y que estén al tanto de nuestras discusiones. El complemento ideal y menos serio de la plataforma EVA.
¡Ojalá lo disfruten!
Nos estamos viendo.
Helena

lunes, 12 de noviembre de 2012

Clase del 12/11/2012

Fin del programa


Estimados: Hoy fue la última clase del programa. A partir de ahora queda una cuenta regresiva hasta el parcial. Les comunico, a los que no estuvieron, un pequeño cambio de planes: debido al parcial de Educación y Sociedad de este jueves, la clase para trabajar sobre las preguntas será EL LUNES 19.
Este miércoles estaré en el salón a la misma hora para QUIENES QUIERAN ENCONTRARSE CONMIGO POR DUDAS PUNTUALES.

Y para terminar, les dejo un regalito, una joyita, jajajaja. Cobra sentido una vez terminado el curso, porque gran parte de los personajes de los que se hablan en esta "CUMBIA FILOSÓFICA" se han mencionado.
¡Disfruten!

jueves, 8 de noviembre de 2012

Clase del 7/11/2012

El Del Maestro de Santo Tomas de Aquino

(O sobre escolasticismo y comunidad de indagación)

Me encantó la clase de hoy (¡espero que a ustedes también!), hubo mucho cuestionamiento, muchas preguntas que tenían respuestas ambiguas y que me hicieron replantearme mis convicciones sobre lo leído de Santo Tomás, además de una mejor forma de explicarlo. Hubo conversaciones entre ustedes mismos, dejándome a un lado, cosa que para la metodología de la comunidad de indagación es una bendición, un resultado óptimo.
Hubo discusiones sobre si la potencia aristotélica ya puede considerarse como "que está allí", en la forma de la pregunta "¿El conocimiento según Santo Tomás, ya que él considera que está en potencia dentro del hombre, puede considerarse que ya está entonces dentro del hombre?" Yo les diría que son preguntas muy interesantes, por ejemplo, para una monografía, aunque, claro, yo personalmente la llamaría una "monografía escolástica" en el sentido peyorativo del término, jajaja. En realidad, esas discusiones tan ricas creo que tienen, más que una finalidad fuera del aula, una finalidad en sí mismas: nos forman como personas que dialogan, que saben que no saben y muchas veces no saben lo que no saben, que se preguntan unos a otros y descubren que no saben, y junto a otros se acercan un poco más a saber, aunque nunca será suficiente. Eso creo que es lo que hicimos hoy especialmente en clase. Y eso es justamente lo que estaría muy bueno que pudieran expresar en el parcial: la problematización de las cuestiones que ha suscitado el curso y que, aunque no tengan respuestas, les hayan dado una nueva perpectiva para pensar las cuestiones actuales sobre educación. Si logramos esto, el principal objetivo del curso se habrá logrado.
Todo esto me hace pensar que la rama del escolasticismo que quedó petrificada y ridiculizada por su fijación en cuestiones de la razón que al incipiente mundo moderno ya no le importarían, eran a pesar de todo un ejercicio necesario de la razón, como lo es hoy la finalidad de las clases de filosofía que la mayoría de los estudiantes de secundaria piensan que "no sirve para nada", o el incipiente uso de la comunidad de indagación en diversos ámbitos de educación en sus tres niveles. Puede que no se llegue a respuestas definitivas, pero el proceso de luchar por conseguir esas respuestas, en diálogo y por medio de la argumentación, ya nos hace mejores que un rato antes de entra a una clase en especial. Para pensarlo, y para reivindicar al escolasticismo, incluso en su rama más anquilosada...

Y para dejarlos con algo de literatura, encontré en un blog de una congregación religiosa un fragmento de una novela de G.K. Chesterton sobre la vida de Santo Tomás de Aquino. El fragmento, que transcribo abajo, no tiene nada que ver con la temática de la educación, pero es una hermosa reflexión de Chesterton sobre un episodio de la vida de Santo Tomás. El lenguaje, además, es hermoso, y es un buen ejemplo de un fragmento de novela histórica. Yo no conocía esta novela de Chesterton, y ahora me pondré en campañan para conseguirla.
Ojalá les guste. Hasta el lunes, con la última parte de LeGoff y del curso.

Santo Tomás de Aquino por G. K. Chesterton

Más probablemente la revelación más fiel de lo que fue su vida puede encontrarse en el famoso cuento del milagro del crucifijo, cuando en la soledad de la iglesia de Santo Domingo de Nápoles una voz habló desde el Cristo esculpido y dijo al fraile arrodillado que había escrito bien, y le invitó a escoger una recompensa entre todas las cosas del mundo.

A mi modo de ver, no se ha apreciado el secreto de esta anécdota particular aplicada a este santo particular. Es cosa vieja que a un devoto de la soledad y de la sencillez se le invite a elegir entre los premios de la vida. El eremita verdadero o falso, el fanático o el cínico, el Estilita sobre su columna o Diógenes en su tubo, pueden todos ser presentados como tentados por los poderes de la tierra, del aire o de los cielos, con el ofrecimiento de la mejor de todas las cosas y respondiendo que no quieren nada. En el cínico o estoico griego realmente significaba la negación: que no quería nada. En el fanático o místico oriental a veces significaba una especie de negación positiva: que quería la nada, que la nada era precisamente lo que quería. A veces expresaba una noble independencia junto con las virtudes mellizas de la antigüedad: el amor de la libertad y el odio a la abundancia. A veces significaba la propia suficiencia, que es lo opuesto a la santidad. Mas aún las anécdotas de este género de otros santos no llenan precisamente el caso de Santo Tomás. Él no era uno de ésos que no quieren nada; era una persona muy interesada en todas las cosas. Su respuesta no es tan inevitable o sencilla como algunos podrían suponer. Comparado con muchos otros santos y muchos otros filósofos, él era ávido en su aceptación de las cosas, en su hambre y sed de las cosas. Fue su especial tesis espiritual que realmente hay cosas, y no sólo una; que los muchos existen lo mismo que el uno. No me refiero yo a cosas que comer, beber o vestir, aunque él nunca negó a éstas su lugar propio en la noble jerarquía del ser, sino más bien cosas que pensar y que probar, que experimentar y que conocer. Nadie supone que, cuando Dios ofreció a Tomás de Aquino que escogiese entre todos los dones de Dios, él pediría mil libras, o la corona de Sicilia, o un regalo de añejo vino griego. Mas podía haber pedido cosas que necesitaba, y era un hombre que podía necesitar mucho, como ansiaba el manuscrito perdido de San Juan Crisóstomo. Podía haber pedido la solución de una antigua dificultad, o el secreto de una nueva ciencia, o una chispa de la inconcebible mente angélica de los ángeles, o cualquiera de las mil y una cosas que habrían de veras satisfecho su amplio y varonil apetito, de la misma amplitud y variedad que el Universo. La cuestión es que, para él, cuando la voz habló de entre los brazos abiertos del crucificado, aquellos brazos estaban verdaderamente abiertos y abriendo gloriosamente las puertas de todos los mundos; eran brazos señalando al Oriente y al Poniente, a los fines de la tierra y a los extremos de la misma existencia. Estaban verdaderamente arrojados con un gesto de omnipotente generosidad; el Creador mismo ofreciendo la misma creación, con todo su misterio millonario de seres separados y el coro triunfal de las criaturas. Ése es el fondo resplandeciente del ser múltiple que da particular fortaleza y aun una especie de sorpresa a la respuesta de Santo Tomás, cuando él levantó por fin su rostro y dijo con y por aquella audacia casi blasfema, que es una sola cosa con la humildad de su religión: “Elijo a Vos mismo”.

O, añadiendo a esta anécdota la ironía nímbica y aplastante, tan únicamente cristiana para aquellos que la entienden, algunos creen que la audacia está suavizada porque dijo: “Solamente a Vos mismo”.

(G. K. Chesterton, Santo Tomás de Aquino, Colección Austral, Espasa-Calpe S.A., Madrid, 1985, 11ª edición, pp. 124-126).

lunes, 5 de noviembre de 2012

Clase del lunes 5/11/2012

Segunda parte de Los intelectuales en la Edad Media - LeGoff

Novedades:

En primer lugar, calendario.
Ya están todas las preguntas para el segundo parcial publicadas en la plataforma, y las próximas clases serán las siguientes:
Miércoles 7: Santo Tomás de Aquino
Lunes 12: Tercera parte de LeGoff
Miércoles 14: Clase general de repaso y consultas
Lunes 19: Clase de consulta para personas que en particular quieran conversar acerca de cómo mejorar una calificación baja.
Miércoles 21: PARCIAL.


En segundo lugar, respondo preguntas que se me hicieron hoy en clase y no supe las respuestas.
Al parecer la reyerta entre estudiantes y la policía en París en 1229 comenzó en una taberna, de la que algunos burgueses echaron a un grupo de estudiantes que seguramente estaban ebrios y haciendo escándalo. Al día siguiente, la taberna fue atacada por un grupo de estudiantes, a causa de lo cual intervinieron las fuerzas del orden para detener los enfrentamientos. Esta es la reyerta a la que se refiere LeGoff.  La fuente es este blog que a la vez lo toma de Maurice Bayen, Historia de las Universidades, Barcelona, Editorial Oikostau, 1978.

Por otra parte, Averroes vivió durante el siglo XII. Entre 1126 y 1198 más específicamente.

¡Espero con esto haber satisfecho las dudas!

Saludos.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Clase del 31/10/2012

Las primeras universidades

Se acerca el final del curso, y estamos cada vez más cansados, y con menor capacidad de almacenar datos. Entonces, qué mejor que estudiar las partes del programa de esta época a través de la literatura, que es tan rica en imágenes que fácilmente nos deja la impresión en la retina, aunque no hayamos visto lo que nos cuenta...
Por lo tanto hoy, además de llevar el texto de Bowen sobre las primeras Universidades y basarme en la síntesis que aparece en la EVA para seguir la lectura (mírenla!!!), llevé novelas. En primer lugar, utilizamos "El médico" de Noah Gordon, y luego "Baudolino" de Umberto Eco.

Ante la pregunta, natural, evidente, de: "¿Pero si en las Universidades los que estudiaban medicina no aprendían a curar, quién curaba?", yo ya tenía bajo la manga la novela "El médico". Noah Gordon es un brillante escritor de novela histórica. Esta novela, de una excelente reconstrucción histórica, cuenta la historia de Rob, un muchacho que trabaja para un barbero, quien le va enseñando el oficio de la medicina, de la curación. Eran los barberos, no los egresados de la Universidad, quienes curaban. En el capítulo que les pego debajo, Barber (el barbero) contrata a Rob, que hasta ahora había sido su aprendiz, para que ejerza más formalmente el oficio con él. Y presenciamos sus primeras prácticas como "médico".
¡Disfrútenlo!!
El lunes seguiremos con la segunda parte de Los intelectuales de la Edad Media, de Jacques LeGoff.





EL JORNALERO
 
Pocos meses antes de que concluyera el aprendizaje de Rob, estaban bebiendo cerveza en la taberna de la posada de Exeter, negociando cautelosamente los términos laborales.

Barber bebía en silencio, como si estuviera perdido en sus pensamientos, realmente le ofreció un salario bajo. --más una nueva muda--agregó, como si lo acometiera un arranque de generosidad.

No en vano Rob llevaba seis años con él. Se encogió de hombros, dubitativo.

--Me siento atraído a volver a Londres --dijo mientras rellenaba las copas

Barber asintió.

--Una muda cada dos años tanto si es necesaria como si no --añadió, después de analizar la expresión de Rob.

Pidieron la cena: un pastel de conejo, que Rob comió entusiasmado. En vez de dedicarse a la comida, Barber la emprendió con el tabernero.

La poca carne que encuentro es durísima y esta mal condimentada refunfuñó--. Podríamos elevar un poco el salario. Un poco.

--Esta mal condimentada --Confirmó Rob--. Eso es algo que tu nunca haces. Siempre me ha gustado tu forma de condimentar la caza.

¿Que salario consideras justo para un mocoso de dieciséis anos?

-Prefiero no tener salario.

¿Prefieres no tener salario? --Barber lo observó con suspicacia.

Así es. Los ingresos se obtienen de la venta de la panacea y del tratamiento de los pacientes. Por tanto, quiero la duodécima parte de cada frasco vendido y la duodécima parte de cada paciente tratado.

-Un frasco de cada veinte y un paciente de cada veinte.

-Rob solo vaciló un instante antes de asentir.

--Los términos durarán un año y luego podrán renovarse por mutuo acuerdo.

--¡Trato hecho!

--Trato hecho --dijo Rob serenamente.

Levantaron las jarras de cerveza negra y sonrieron.

--¡Salud !

--¡Salud!

Barber se tomó muy en serio sus nuevos costos. Un día que estaban en Northampton, donde había hábiles artesanos, contrató a un carpintero subalterno para que hiciera otro biombo, y en su próxima parada, que resultó ser Huntington, lo instaló no muy lejos del suyo.

--Es hora de que te pares sobre tus propios pies --dijo.

Después del espectáculo y los retratos, Rob se sentó detrás de la cortina y esperó.

-¿Lo mirarían y soltarían una carcajada? ¿o girarían sobre sus talones y se sumarían a la fila de espera de Barber?

Su primer paciente hizo una mueca cuando Rob le tomó las manos, por que su vieja vaca le había pisoteado la muñeca.

--La muy zorra pateó el cubo. Luego, cuando me estiré para enderezarlo, la condenada me pisó.

Rob palpó suavemente la articulación y al instante olvidó cualquier otra cosa. Había una magulladura dolorosa. También un hueso roto, el que bajaba del pulgar. Un hueso importante. Le llevó un rato vendar correctamente la muñeca y amarrar un cabestrillo.

El siguiente era la personificación de sus temores: una mujer delgada angulosa de aire sombrío.

--He perdido el oído --declaró.

Rob le examinó las orejas, que no parecían tener ningún tapón, No conocía nada que pudiera mejorarla.

--No puedo ayudarla --dijo con tono pesaroso.

La mujer sacudió la cabeza.

--¡NO PUEDO AYUDAROS! --gritó Rob.

--ENTONCES, PREGUNTADLE AL OTRO BARBERO.

--EL TAMPOCO PODRÁ AYUDAROS.

Ahora la mujer tenía expresión colérica.

--¡CONDENAOS EN LOS INFIERNOS! SE LO PREGUNTARÉ YO  MISMA.

Rob oyó la risa de Barber y notó cuanto se divertían los otros pacientes cuando la mujer salió como una tromba.

Aguardaba detrás del biombo, ruborizado, cuando entró un joven que tendría uno o dos años más que él. Rob reprimió el impulso de suspirar cuando vio el dedo índice izquierdo en avanzado estado de gangrena.

--No tiene buen aspecto.

El joven tenía blancas las comisuras de los labios, pero de alguna forma logró sonreír.

--Me lo aplasté cortando madera para el fuego hará una quincena. Dolió, por supuesto, pero aparentemente mejoraba. Entonces...

La primera articulación estaba negra y abarcaba una superficie de inflado descoloramiento que se convertía en carne ampollada. Las grandes ampollas despedían un fluido sanguinolento y un olor gaseoso.

--¿Como fuisteis tratado?

--Un vecino me aconsejó que lo envolviera en cenizas húmedas mezcladas con mierda de ganso, para aliviar el dolor.

-Rob movió la cabeza afirmativamente, pues este era el remedio más común.

--Bien. Ahora es una enfermedad que si no se trata os comerá la mano luego el brazo. Mucho antes de que llegue al cuerpo, moriréis. Es necesario amputar el dedo.

-El joven asintió, con expresión valerosa.

-Ahora Rob dejó escapar el suspiro. Tenía que estar doblemente seguro:

Cortar un apéndice era un paso serio, y aquel joven notaría su falta el resto su vida cuando intentara ganarse el pan.

Pasó al otro lado del biombo de Barber.

--¿Que pasa? --Barber parpadeó.

-Tengo que mostrarte algo --dijo Rob y volvió con su paciente, mientras el gordo Barber lo seguía a ritmo laborioso.

-Le he dicho que es necesario cortarlo.

-Si --afirmó Barber, y su sonrisa desapareció--. ¿Quieres ayuda?

Rob meneo la cabeza. Dio a beber al paciente tres frascos de Panacea universal y a continuación reunió con gran cuidado todo lo que necesitaría para no tener que buscarlo en medio del procedimiento, ni tener que gritar a Barber pidiendo ayuda. Cogió dos bisturís afilados, una aguja e hilo, una tabla corta, tiras de trapos para vendar y una pequeña sierra de dientes finos. Ató el brazo del joven a la tabla, con la palma de la mano hacia arriba.

-Cerrad el puño dejando fuera el dedo malo.

Envolvió la mano con vendas y la ató por separado para que los dedos no le obstaculizaran el camino.

Se asomó y reclutó a tres hombres fuertes que haraganeaban por allí dos para sostener al joven y uno para sujetar la tabla.

En una docena de ocasiones se lo había visto hacer a Barber, y dos veces había hecho personalmente bajo la supervisión de aquel, pero nunca lo había intentado solo. El truco consistía en cortar lo bastante lejos de la gangrena como para detener su progreso, aunque dejándolo al mismo tiempo lo más largo posible.

Cogió el bisturí y lo hundió en la carne sana. El paciente gritó e intentó levantarse de la silla.

-Sujetadlo.

Cortó un círculo alrededor del dedo e hizo una breve pausa para lavar la herida con un trapo antes de hender el sector sano del dedo por ambos lados y desollar cuidadosamente la piel hacia el nudillo, formando dos colgajos el hombre que sostenía la tabla empezó a vomitar.

--Coge tu la tabla --dijo Rob al que le sujetaba los hombros.

No hubo ningún problema con el cambio de manos porque el paciente se había desmayado.

El hueso era una sustancia fácil de cortar, y la sierra produjo un raspado tranquilizador cuando serró el dedo y lo seccionó.

Recortó con gran cuidado los colgajos e hizo un esmerado muñón, tal como le habían enseñado, no tan ceñido como para que doliera ni tan flojo como para provocar engorros; después cogió la aguja y el hilo, y lo cosió con puntadas pequeñas y precisas. Restañó una exudación sanguinolenta volcando más panacea sobre el muñón. Después, ayudó a llevar al joven quejumbroso a la sombra de un árbol, para que se recuperara.

Luego, en rápida sucesión, vendó un tobillo torcido, un corte profundo en el brazo de un niño, y vendió tres frascos de medicina a una viuda aquejada de dolores de cabeza y otra media docena a un hombre que padecía gota. Comenzaba a sentirse un tanto engreído cuando entró una mujer que evidentemente se estaba consumiendo.

No había error posible: estaba demacrada, tenía la tez cerúlea, y el sudor le brillaba en las mejillas. Rob tuvo que obligarse a mirarla después de haber percibido su sino a través de las manos.

--...ni deseos de comer --estaba diciendo--, aunque tampoco retengo nada de lo que como, pues lo que no vomito se me escapa en forma de deposiciones sanguinolentas.

Rob le apoyó la mano en el pobre vientre y palpó la abultada rigidez, hacia la que dirigió la palma de la mano de la paciente.

--Buba.

--¿Que es buba, señor?

--Un bulto que crece alimentándose de la carne sana. Ahora mismo podéis sentir una serie de bubas debajo de vuestra mano.

--El dolor es terrible. ¿No hay cura? --preguntó serenamente.

Le gusto su valentía y no se sintió tentado a responder con una mentira misericordiosa. Movió la cabeza de un lado a otro, porque Barber le había dicho que muchas personas sufren bubas de estómago y todas mueren.

Cuando la mujer lo dejó, lamentó no haberse hecho carpintero. Vio  el dedo cortado en el suelo. Lo recogió, lo envolvió en un trapo y lo llevo hacia el árbol bajo cuya sombra se recuperaba el joven. Se lo puso en la manos

Desconcertado, el paciente miró a Rob.

--¿Que haré con esto?

--Los sacerdotes dicen que se deben enterrar las partes perdidas para que le esperen a uno en el camposanto, y se pueda levantar entero el día juicio final.

El joven meditó un instante y luego asintió.

--Gracias, cirujano barbero.

martes, 30 de octubre de 2012

Sobre la rueda de la fortuna de los goliardos

Gracias a Laura Keuylian por este material!

En aquel tiempo para muchas personas el azar, la aleatoriedad, lo fortuito, quedaban perfectamente representados por la circunferencia, más exactamente por la «Rueda de la Diosa Fortuna» que giraba eternamente sobre un mismo eje impulsada por la voluntad de Dios, rueda a la que estaban anclados como peleles los seres humanos, de tal forma que en un giro de la rueda algunos humanos lograban ascender al pináculo del apogeo, la gloria y la riqueza, mientras que otros humanos descendían a las profundidades de la decadencia, la desgracia y la ruina, pero al siguiente giro de la rueda la situación se invertía y quienes estaban abajo podían ascender a la gloria. Los hombres, los reyes, los tiranos, los pueblos y las civilizaciones enteras estaban sometidos a este implacable movimiento de la Rueda de la Fortuna. Existía cierta noción de justicia divina, de equidad y de equilibrio en esta concepción ideal y mística sobre la aleatoriedad, pues al fin de cuentas todos los hombres a su debido momento tendrían la oportunidad de ascender dependiendo de los giros que daba la rueda.
Material tomado de este blog (click), si quieren saber más, allí lo encuentran!

Aquí hay más imágenes de la forma en que la rueda era imaginada en la época:

Espero que les haya gustado. ¡Gracias, Laura, por la búsqueda!
Helena