No sigas las huellas de los antiguos. Busca lo que ellos buscaron. (Haiku de Matsuo Bashoo)

lunes, 12 de noviembre de 2012

Clase del 12/11/2012

Fin del programa


Estimados: Hoy fue la última clase del programa. A partir de ahora queda una cuenta regresiva hasta el parcial. Les comunico, a los que no estuvieron, un pequeño cambio de planes: debido al parcial de Educación y Sociedad de este jueves, la clase para trabajar sobre las preguntas será EL LUNES 19.
Este miércoles estaré en el salón a la misma hora para QUIENES QUIERAN ENCONTRARSE CONMIGO POR DUDAS PUNTUALES.

Y para terminar, les dejo un regalito, una joyita, jajajaja. Cobra sentido una vez terminado el curso, porque gran parte de los personajes de los que se hablan en esta "CUMBIA FILOSÓFICA" se han mencionado.
¡Disfruten!

jueves, 8 de noviembre de 2012

Clase del 7/11/2012

El Del Maestro de Santo Tomas de Aquino

(O sobre escolasticismo y comunidad de indagación)

Me encantó la clase de hoy (¡espero que a ustedes también!), hubo mucho cuestionamiento, muchas preguntas que tenían respuestas ambiguas y que me hicieron replantearme mis convicciones sobre lo leído de Santo Tomás, además de una mejor forma de explicarlo. Hubo conversaciones entre ustedes mismos, dejándome a un lado, cosa que para la metodología de la comunidad de indagación es una bendición, un resultado óptimo.
Hubo discusiones sobre si la potencia aristotélica ya puede considerarse como "que está allí", en la forma de la pregunta "¿El conocimiento según Santo Tomás, ya que él considera que está en potencia dentro del hombre, puede considerarse que ya está entonces dentro del hombre?" Yo les diría que son preguntas muy interesantes, por ejemplo, para una monografía, aunque, claro, yo personalmente la llamaría una "monografía escolástica" en el sentido peyorativo del término, jajaja. En realidad, esas discusiones tan ricas creo que tienen, más que una finalidad fuera del aula, una finalidad en sí mismas: nos forman como personas que dialogan, que saben que no saben y muchas veces no saben lo que no saben, que se preguntan unos a otros y descubren que no saben, y junto a otros se acercan un poco más a saber, aunque nunca será suficiente. Eso creo que es lo que hicimos hoy especialmente en clase. Y eso es justamente lo que estaría muy bueno que pudieran expresar en el parcial: la problematización de las cuestiones que ha suscitado el curso y que, aunque no tengan respuestas, les hayan dado una nueva perpectiva para pensar las cuestiones actuales sobre educación. Si logramos esto, el principal objetivo del curso se habrá logrado.
Todo esto me hace pensar que la rama del escolasticismo que quedó petrificada y ridiculizada por su fijación en cuestiones de la razón que al incipiente mundo moderno ya no le importarían, eran a pesar de todo un ejercicio necesario de la razón, como lo es hoy la finalidad de las clases de filosofía que la mayoría de los estudiantes de secundaria piensan que "no sirve para nada", o el incipiente uso de la comunidad de indagación en diversos ámbitos de educación en sus tres niveles. Puede que no se llegue a respuestas definitivas, pero el proceso de luchar por conseguir esas respuestas, en diálogo y por medio de la argumentación, ya nos hace mejores que un rato antes de entra a una clase en especial. Para pensarlo, y para reivindicar al escolasticismo, incluso en su rama más anquilosada...

Y para dejarlos con algo de literatura, encontré en un blog de una congregación religiosa un fragmento de una novela de G.K. Chesterton sobre la vida de Santo Tomás de Aquino. El fragmento, que transcribo abajo, no tiene nada que ver con la temática de la educación, pero es una hermosa reflexión de Chesterton sobre un episodio de la vida de Santo Tomás. El lenguaje, además, es hermoso, y es un buen ejemplo de un fragmento de novela histórica. Yo no conocía esta novela de Chesterton, y ahora me pondré en campañan para conseguirla.
Ojalá les guste. Hasta el lunes, con la última parte de LeGoff y del curso.

Santo Tomás de Aquino por G. K. Chesterton

Más probablemente la revelación más fiel de lo que fue su vida puede encontrarse en el famoso cuento del milagro del crucifijo, cuando en la soledad de la iglesia de Santo Domingo de Nápoles una voz habló desde el Cristo esculpido y dijo al fraile arrodillado que había escrito bien, y le invitó a escoger una recompensa entre todas las cosas del mundo.

A mi modo de ver, no se ha apreciado el secreto de esta anécdota particular aplicada a este santo particular. Es cosa vieja que a un devoto de la soledad y de la sencillez se le invite a elegir entre los premios de la vida. El eremita verdadero o falso, el fanático o el cínico, el Estilita sobre su columna o Diógenes en su tubo, pueden todos ser presentados como tentados por los poderes de la tierra, del aire o de los cielos, con el ofrecimiento de la mejor de todas las cosas y respondiendo que no quieren nada. En el cínico o estoico griego realmente significaba la negación: que no quería nada. En el fanático o místico oriental a veces significaba una especie de negación positiva: que quería la nada, que la nada era precisamente lo que quería. A veces expresaba una noble independencia junto con las virtudes mellizas de la antigüedad: el amor de la libertad y el odio a la abundancia. A veces significaba la propia suficiencia, que es lo opuesto a la santidad. Mas aún las anécdotas de este género de otros santos no llenan precisamente el caso de Santo Tomás. Él no era uno de ésos que no quieren nada; era una persona muy interesada en todas las cosas. Su respuesta no es tan inevitable o sencilla como algunos podrían suponer. Comparado con muchos otros santos y muchos otros filósofos, él era ávido en su aceptación de las cosas, en su hambre y sed de las cosas. Fue su especial tesis espiritual que realmente hay cosas, y no sólo una; que los muchos existen lo mismo que el uno. No me refiero yo a cosas que comer, beber o vestir, aunque él nunca negó a éstas su lugar propio en la noble jerarquía del ser, sino más bien cosas que pensar y que probar, que experimentar y que conocer. Nadie supone que, cuando Dios ofreció a Tomás de Aquino que escogiese entre todos los dones de Dios, él pediría mil libras, o la corona de Sicilia, o un regalo de añejo vino griego. Mas podía haber pedido cosas que necesitaba, y era un hombre que podía necesitar mucho, como ansiaba el manuscrito perdido de San Juan Crisóstomo. Podía haber pedido la solución de una antigua dificultad, o el secreto de una nueva ciencia, o una chispa de la inconcebible mente angélica de los ángeles, o cualquiera de las mil y una cosas que habrían de veras satisfecho su amplio y varonil apetito, de la misma amplitud y variedad que el Universo. La cuestión es que, para él, cuando la voz habló de entre los brazos abiertos del crucificado, aquellos brazos estaban verdaderamente abiertos y abriendo gloriosamente las puertas de todos los mundos; eran brazos señalando al Oriente y al Poniente, a los fines de la tierra y a los extremos de la misma existencia. Estaban verdaderamente arrojados con un gesto de omnipotente generosidad; el Creador mismo ofreciendo la misma creación, con todo su misterio millonario de seres separados y el coro triunfal de las criaturas. Ése es el fondo resplandeciente del ser múltiple que da particular fortaleza y aun una especie de sorpresa a la respuesta de Santo Tomás, cuando él levantó por fin su rostro y dijo con y por aquella audacia casi blasfema, que es una sola cosa con la humildad de su religión: “Elijo a Vos mismo”.

O, añadiendo a esta anécdota la ironía nímbica y aplastante, tan únicamente cristiana para aquellos que la entienden, algunos creen que la audacia está suavizada porque dijo: “Solamente a Vos mismo”.

(G. K. Chesterton, Santo Tomás de Aquino, Colección Austral, Espasa-Calpe S.A., Madrid, 1985, 11ª edición, pp. 124-126).

lunes, 5 de noviembre de 2012

Clase del lunes 5/11/2012

Segunda parte de Los intelectuales en la Edad Media - LeGoff

Novedades:

En primer lugar, calendario.
Ya están todas las preguntas para el segundo parcial publicadas en la plataforma, y las próximas clases serán las siguientes:
Miércoles 7: Santo Tomás de Aquino
Lunes 12: Tercera parte de LeGoff
Miércoles 14: Clase general de repaso y consultas
Lunes 19: Clase de consulta para personas que en particular quieran conversar acerca de cómo mejorar una calificación baja.
Miércoles 21: PARCIAL.


En segundo lugar, respondo preguntas que se me hicieron hoy en clase y no supe las respuestas.
Al parecer la reyerta entre estudiantes y la policía en París en 1229 comenzó en una taberna, de la que algunos burgueses echaron a un grupo de estudiantes que seguramente estaban ebrios y haciendo escándalo. Al día siguiente, la taberna fue atacada por un grupo de estudiantes, a causa de lo cual intervinieron las fuerzas del orden para detener los enfrentamientos. Esta es la reyerta a la que se refiere LeGoff.  La fuente es este blog que a la vez lo toma de Maurice Bayen, Historia de las Universidades, Barcelona, Editorial Oikostau, 1978.

Por otra parte, Averroes vivió durante el siglo XII. Entre 1126 y 1198 más específicamente.

¡Espero con esto haber satisfecho las dudas!

Saludos.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Clase del 31/10/2012

Las primeras universidades

Se acerca el final del curso, y estamos cada vez más cansados, y con menor capacidad de almacenar datos. Entonces, qué mejor que estudiar las partes del programa de esta época a través de la literatura, que es tan rica en imágenes que fácilmente nos deja la impresión en la retina, aunque no hayamos visto lo que nos cuenta...
Por lo tanto hoy, además de llevar el texto de Bowen sobre las primeras Universidades y basarme en la síntesis que aparece en la EVA para seguir la lectura (mírenla!!!), llevé novelas. En primer lugar, utilizamos "El médico" de Noah Gordon, y luego "Baudolino" de Umberto Eco.

Ante la pregunta, natural, evidente, de: "¿Pero si en las Universidades los que estudiaban medicina no aprendían a curar, quién curaba?", yo ya tenía bajo la manga la novela "El médico". Noah Gordon es un brillante escritor de novela histórica. Esta novela, de una excelente reconstrucción histórica, cuenta la historia de Rob, un muchacho que trabaja para un barbero, quien le va enseñando el oficio de la medicina, de la curación. Eran los barberos, no los egresados de la Universidad, quienes curaban. En el capítulo que les pego debajo, Barber (el barbero) contrata a Rob, que hasta ahora había sido su aprendiz, para que ejerza más formalmente el oficio con él. Y presenciamos sus primeras prácticas como "médico".
¡Disfrútenlo!!
El lunes seguiremos con la segunda parte de Los intelectuales de la Edad Media, de Jacques LeGoff.





EL JORNALERO
 
Pocos meses antes de que concluyera el aprendizaje de Rob, estaban bebiendo cerveza en la taberna de la posada de Exeter, negociando cautelosamente los términos laborales.

Barber bebía en silencio, como si estuviera perdido en sus pensamientos, realmente le ofreció un salario bajo. --más una nueva muda--agregó, como si lo acometiera un arranque de generosidad.

No en vano Rob llevaba seis años con él. Se encogió de hombros, dubitativo.

--Me siento atraído a volver a Londres --dijo mientras rellenaba las copas

Barber asintió.

--Una muda cada dos años tanto si es necesaria como si no --añadió, después de analizar la expresión de Rob.

Pidieron la cena: un pastel de conejo, que Rob comió entusiasmado. En vez de dedicarse a la comida, Barber la emprendió con el tabernero.

La poca carne que encuentro es durísima y esta mal condimentada refunfuñó--. Podríamos elevar un poco el salario. Un poco.

--Esta mal condimentada --Confirmó Rob--. Eso es algo que tu nunca haces. Siempre me ha gustado tu forma de condimentar la caza.

¿Que salario consideras justo para un mocoso de dieciséis anos?

-Prefiero no tener salario.

¿Prefieres no tener salario? --Barber lo observó con suspicacia.

Así es. Los ingresos se obtienen de la venta de la panacea y del tratamiento de los pacientes. Por tanto, quiero la duodécima parte de cada frasco vendido y la duodécima parte de cada paciente tratado.

-Un frasco de cada veinte y un paciente de cada veinte.

-Rob solo vaciló un instante antes de asentir.

--Los términos durarán un año y luego podrán renovarse por mutuo acuerdo.

--¡Trato hecho!

--Trato hecho --dijo Rob serenamente.

Levantaron las jarras de cerveza negra y sonrieron.

--¡Salud !

--¡Salud!

Barber se tomó muy en serio sus nuevos costos. Un día que estaban en Northampton, donde había hábiles artesanos, contrató a un carpintero subalterno para que hiciera otro biombo, y en su próxima parada, que resultó ser Huntington, lo instaló no muy lejos del suyo.

--Es hora de que te pares sobre tus propios pies --dijo.

Después del espectáculo y los retratos, Rob se sentó detrás de la cortina y esperó.

-¿Lo mirarían y soltarían una carcajada? ¿o girarían sobre sus talones y se sumarían a la fila de espera de Barber?

Su primer paciente hizo una mueca cuando Rob le tomó las manos, por que su vieja vaca le había pisoteado la muñeca.

--La muy zorra pateó el cubo. Luego, cuando me estiré para enderezarlo, la condenada me pisó.

Rob palpó suavemente la articulación y al instante olvidó cualquier otra cosa. Había una magulladura dolorosa. También un hueso roto, el que bajaba del pulgar. Un hueso importante. Le llevó un rato vendar correctamente la muñeca y amarrar un cabestrillo.

El siguiente era la personificación de sus temores: una mujer delgada angulosa de aire sombrío.

--He perdido el oído --declaró.

Rob le examinó las orejas, que no parecían tener ningún tapón, No conocía nada que pudiera mejorarla.

--No puedo ayudarla --dijo con tono pesaroso.

La mujer sacudió la cabeza.

--¡NO PUEDO AYUDAROS! --gritó Rob.

--ENTONCES, PREGUNTADLE AL OTRO BARBERO.

--EL TAMPOCO PODRÁ AYUDAROS.

Ahora la mujer tenía expresión colérica.

--¡CONDENAOS EN LOS INFIERNOS! SE LO PREGUNTARÉ YO  MISMA.

Rob oyó la risa de Barber y notó cuanto se divertían los otros pacientes cuando la mujer salió como una tromba.

Aguardaba detrás del biombo, ruborizado, cuando entró un joven que tendría uno o dos años más que él. Rob reprimió el impulso de suspirar cuando vio el dedo índice izquierdo en avanzado estado de gangrena.

--No tiene buen aspecto.

El joven tenía blancas las comisuras de los labios, pero de alguna forma logró sonreír.

--Me lo aplasté cortando madera para el fuego hará una quincena. Dolió, por supuesto, pero aparentemente mejoraba. Entonces...

La primera articulación estaba negra y abarcaba una superficie de inflado descoloramiento que se convertía en carne ampollada. Las grandes ampollas despedían un fluido sanguinolento y un olor gaseoso.

--¿Como fuisteis tratado?

--Un vecino me aconsejó que lo envolviera en cenizas húmedas mezcladas con mierda de ganso, para aliviar el dolor.

-Rob movió la cabeza afirmativamente, pues este era el remedio más común.

--Bien. Ahora es una enfermedad que si no se trata os comerá la mano luego el brazo. Mucho antes de que llegue al cuerpo, moriréis. Es necesario amputar el dedo.

-El joven asintió, con expresión valerosa.

-Ahora Rob dejó escapar el suspiro. Tenía que estar doblemente seguro:

Cortar un apéndice era un paso serio, y aquel joven notaría su falta el resto su vida cuando intentara ganarse el pan.

Pasó al otro lado del biombo de Barber.

--¿Que pasa? --Barber parpadeó.

-Tengo que mostrarte algo --dijo Rob y volvió con su paciente, mientras el gordo Barber lo seguía a ritmo laborioso.

-Le he dicho que es necesario cortarlo.

-Si --afirmó Barber, y su sonrisa desapareció--. ¿Quieres ayuda?

Rob meneo la cabeza. Dio a beber al paciente tres frascos de Panacea universal y a continuación reunió con gran cuidado todo lo que necesitaría para no tener que buscarlo en medio del procedimiento, ni tener que gritar a Barber pidiendo ayuda. Cogió dos bisturís afilados, una aguja e hilo, una tabla corta, tiras de trapos para vendar y una pequeña sierra de dientes finos. Ató el brazo del joven a la tabla, con la palma de la mano hacia arriba.

-Cerrad el puño dejando fuera el dedo malo.

Envolvió la mano con vendas y la ató por separado para que los dedos no le obstaculizaran el camino.

Se asomó y reclutó a tres hombres fuertes que haraganeaban por allí dos para sostener al joven y uno para sujetar la tabla.

En una docena de ocasiones se lo había visto hacer a Barber, y dos veces había hecho personalmente bajo la supervisión de aquel, pero nunca lo había intentado solo. El truco consistía en cortar lo bastante lejos de la gangrena como para detener su progreso, aunque dejándolo al mismo tiempo lo más largo posible.

Cogió el bisturí y lo hundió en la carne sana. El paciente gritó e intentó levantarse de la silla.

-Sujetadlo.

Cortó un círculo alrededor del dedo e hizo una breve pausa para lavar la herida con un trapo antes de hender el sector sano del dedo por ambos lados y desollar cuidadosamente la piel hacia el nudillo, formando dos colgajos el hombre que sostenía la tabla empezó a vomitar.

--Coge tu la tabla --dijo Rob al que le sujetaba los hombros.

No hubo ningún problema con el cambio de manos porque el paciente se había desmayado.

El hueso era una sustancia fácil de cortar, y la sierra produjo un raspado tranquilizador cuando serró el dedo y lo seccionó.

Recortó con gran cuidado los colgajos e hizo un esmerado muñón, tal como le habían enseñado, no tan ceñido como para que doliera ni tan flojo como para provocar engorros; después cogió la aguja y el hilo, y lo cosió con puntadas pequeñas y precisas. Restañó una exudación sanguinolenta volcando más panacea sobre el muñón. Después, ayudó a llevar al joven quejumbroso a la sombra de un árbol, para que se recuperara.

Luego, en rápida sucesión, vendó un tobillo torcido, un corte profundo en el brazo de un niño, y vendió tres frascos de medicina a una viuda aquejada de dolores de cabeza y otra media docena a un hombre que padecía gota. Comenzaba a sentirse un tanto engreído cuando entró una mujer que evidentemente se estaba consumiendo.

No había error posible: estaba demacrada, tenía la tez cerúlea, y el sudor le brillaba en las mejillas. Rob tuvo que obligarse a mirarla después de haber percibido su sino a través de las manos.

--...ni deseos de comer --estaba diciendo--, aunque tampoco retengo nada de lo que como, pues lo que no vomito se me escapa en forma de deposiciones sanguinolentas.

Rob le apoyó la mano en el pobre vientre y palpó la abultada rigidez, hacia la que dirigió la palma de la mano de la paciente.

--Buba.

--¿Que es buba, señor?

--Un bulto que crece alimentándose de la carne sana. Ahora mismo podéis sentir una serie de bubas debajo de vuestra mano.

--El dolor es terrible. ¿No hay cura? --preguntó serenamente.

Le gusto su valentía y no se sintió tentado a responder con una mentira misericordiosa. Movió la cabeza de un lado a otro, porque Barber le había dicho que muchas personas sufren bubas de estómago y todas mueren.

Cuando la mujer lo dejó, lamentó no haberse hecho carpintero. Vio  el dedo cortado en el suelo. Lo recogió, lo envolvió en un trapo y lo llevo hacia el árbol bajo cuya sombra se recuperaba el joven. Se lo puso en la manos

Desconcertado, el paciente miró a Rob.

--¿Que haré con esto?

--Los sacerdotes dicen que se deben enterrar las partes perdidas para que le esperen a uno en el camposanto, y se pueda levantar entero el día juicio final.

El joven meditó un instante y luego asintió.

--Gracias, cirujano barbero.

martes, 30 de octubre de 2012

Sobre la rueda de la fortuna de los goliardos

Gracias a Laura Keuylian por este material!

En aquel tiempo para muchas personas el azar, la aleatoriedad, lo fortuito, quedaban perfectamente representados por la circunferencia, más exactamente por la «Rueda de la Diosa Fortuna» que giraba eternamente sobre un mismo eje impulsada por la voluntad de Dios, rueda a la que estaban anclados como peleles los seres humanos, de tal forma que en un giro de la rueda algunos humanos lograban ascender al pináculo del apogeo, la gloria y la riqueza, mientras que otros humanos descendían a las profundidades de la decadencia, la desgracia y la ruina, pero al siguiente giro de la rueda la situación se invertía y quienes estaban abajo podían ascender a la gloria. Los hombres, los reyes, los tiranos, los pueblos y las civilizaciones enteras estaban sometidos a este implacable movimiento de la Rueda de la Fortuna. Existía cierta noción de justicia divina, de equidad y de equilibrio en esta concepción ideal y mística sobre la aleatoriedad, pues al fin de cuentas todos los hombres a su debido momento tendrían la oportunidad de ascender dependiendo de los giros que daba la rueda.
Material tomado de este blog (click), si quieren saber más, allí lo encuentran!

Aquí hay más imágenes de la forma en que la rueda era imaginada en la época:

Espero que les haya gustado. ¡Gracias, Laura, por la búsqueda!
Helena

Clase del 29/10/2012

Primera parte de Los intelectuales en la Edad Media, Jacques LeGoff


En realidad, lo discutido y los apuntes de la plataforma EVA van muy de la mano, así que los remito allí. Lo que aquí quiero hacer es llevarlos a leer un poco más de algunos temas fascinantes de que se hablaron. Por ejemplo: Abelardo y Eloísa. Observen en ese blog las pinturas que en la época se hacían de ellos, y recuerden lo que dijimos la clase pasada: el retrato surge recién en el Renacimiento, por lo tanto, los rostros de las pinturas medievales son rostros estándar, que pueden en realidad ser cualquier cara. También es reconfortante saber que sus cuerpos yacen juntos, por la eternidad, en el cementerio parisino de Pere Lachaise; en la página que les recomiendo hay una foto de su tumba. Es curioso, porque Romeo y Julieta, de quienes también se sabe que fueron personajes históricos y reales, y que vivieron a comienzos del siglo XIV (es decir, doscientos años después de Abelardo y Eloísa) no tienen una tumba localizada. Si van a Verona, verán que las guías turísticas los llevan a un sótano de un convento donde supuestamente era la tumba de Julieta, pero que no supera el menor análisis: un sótano no puede ser la tumba de una niña noble. Bueno, pues de Romeo y Julieta se han perdido casi totalmente los rastros, mientras que Abelardo y Eloísa tienen una tumba juntos en Pere Lachaise. Claro está, dicen que los historiadores dudan que sean auténticos esos restos mortales...

Respecto a los goliardos, les quedé debiendo el significado de Carmina Burana: Pues es la colección de cantos goliardos reunidos en un manuscrito encontrado en Alemania en el siglo XIX, y que datan de la época que estudiamos hoy, entre los siglos XII y XIII.
Aquí tienen una foto de una de las páginas de la Carmina Burana, con la "rueda de la fortuna":
 Por otra parte, la Carmina Burana es también una cantata escénica compuesta alrededor de 1935 por Carl Orff, que utiliza de texto algunos de estos poemas medievales. Miren entonces este afiche anunciando la obra de Orff, con figuras alusivas a los goliardos. En una figura bien pequeñita, tenemos bastante material para imaginarlos, ¿verdad?
 Mujeres, vino, música con todo tipo de instrumentos, pergaminos... Creo que a esta altura tenemos una idea bastante pintoresca de lo que era la vida intelectual de aquellas ciudadesd del siglo XII!

La música de Orff es más que conocida por todos nosotros, sólo que no siempre somos conscientes de lo que conocemos. Aquí pueden disfrutar de la obra. Dura más de una hora, pero para ilustrarse, valen los primeros minutos y sabrán lo que les digo. Si les gusta mucho, mucho, está muy bueno dejarlo como música de fondo mientras hacen otras cosas! Miren el video aquí.

Nos vemos el miércoles con las primeras Universidades.

jueves, 25 de octubre de 2012

Clase del 24/10/2012

Baja Edad Media


Sabrán disculpar, los remito a la plataforma EVA para conocer la guía que los ayude en la lectura del capítulo de Romero sobre Baja Edad Media. Hoy fue una clase cortita porque a las 19y30 hs hubo en nuestro salón una charla sobre educación popular. Saludo la iniciativa de los estudiantes que lo planificaron y plantearon hacerlo en horario de clase, ya que es la forma de convocar más gente que se queda al final de la clase. Es importante para nuestra carrera conocer lo que es la educación popular, y lo cierto es que no se conoce mucho. 

Por otra parte, recomiendo obras literarias para conocer la época histórica que estamos estudiando: 
Los pilares de la tierra - novela histórica de Ken Follett.
Los cuentos de Canterbury - Geoffrey Chaucer.
Decamerón - Bocaccio.

El primero es una reconstrucción histórica fascinante. Los dos últimos fueron escritos en la misma época que estudiamos (ambos escritos en el siglo XIV).

Por último, comunico la fecha del segundo parcial: miércoles 21 de noviembre. A la brevedad comenzaré a subir las preguntas para que vayan preparando. La próxima comenzamos con la parte I del libro Los intelectuales en la Edad Media, de Jacques LeGoff. Búsquenlo en la EVA.

Buen fin de semana!
Helena

martes, 23 de octubre de 2012

Clase del 22/10/2012

Alta Edad Media


Poquísima gente hubo hoy, debido a la tremenda lluvia de todo el día, pero por suerte pudimos cumplir con el tema de Alta Edad Media, siguiendo el texto de Romero que está en la plataforma EVA. Allí también encuentran las preguntas que guían la lectura del texto. Ahora, me queda simplemente subir algún material complementario de lo que hoy se habló.
Por una parte, agradecer a Laura por su búsqueda en internet que llega a esta curiosa conferencia que de una manera u otra depende de la Universidad Católica, o al menos así lo indica la dirección de correo electrónico que aparece como contacto. Lo comparto porque Diego se mostró especialmente interesado de ver esta versión en la que la Iglesia Católica, en lugar de ser vista como enfrentada a la ciencia, se muestra como su promotora. Es muuuuy interesante. Sobre todo porque tiene varios errores históricos, como decir que el Islam no promueve las ciencias... muy por el contrario, ya veremos cómo Aristóteles vuelve a Occidente desde Oriente, donde sí era estudiado porque el Islam permitía la experimentación y las ideas de Aristóteles le eran útiles.
Si les interesa, entonces:

Ver presentación de diapositivas

Por otro lado, encontré en un blog estas interesantes figuras mostrando las diferencias entre las iglesias románicas y las góticas de las que hablábamos hoy, siendo las románicas un estilo anterior al gótico:

Esto está tomado del siguiente blog: http://2dg02a1t.blogspot.com/2009/11/comparacion-de-iglesia-romanica-con.html

Como se señaló, el interés de la arquitectura y la escultura tenía mucho que ver con la educación religiosa, y por eso se ven portales como este:
o vitrales como este:
donde se pueden ver personajes y episodios de la Biblia.

La próxima terminamos con esta introducción a la Edad Media, con la parte de Baja Edad Media según el texto de Romero. Y a partir de las 19y30 horas habrá en nuestro salón una charla acerca de la educación popular. Estamos todos invitados, por supuesto, a quedarnos y participar.

Saludos, nos vemos.